lunes, 14 de enero de 2013

Gordos. La gran terapia.

Con esta entrada inauguro la sección "Sucedió hace tiempo" en la que hablaré sobre películas que debería haber visto en su momento pero por una cosa u otra acabé por no ver, por lo que es posible que la mitad de la humanidad las haya visto y criticado ya, pero bueno...nadie es perfecto.
Comencemos.


Desde luego creo que todos estamos de acuerdo en que en esta sociedad estar gordo es un problema, y más allá de un problema de salud también lo es de forma psicológica. En esta película nos queda muy claro que la obesidad puede esconder otros problemas.
La película "Gordos", dirigida por Daniel Sánchez Arévalo, está llena de humor negro e ironía y retrata muy bien los complejos problemas de los personajes.

Algunos de los actores protagonistas de "Gordos".
De izda. a dcha. Raúl Arévalo,  Leticia Herero,  María Morales y Roberto Enríquez.
Con unos personajes muy bien perfilados y construidos  que soportan el peso de la película, todos ellos con el mismo protagonismo, permiten que ninguno de ellos nos   sobrepase.
Todos los personajes, gordos o delgados, esconden complejos que intentan superar a través de distintos medios.

Todos los personajes están ligados a Abel, un terapeuta (Roberto Enríquez) que les tratará de una forma poco usual desnudando sus almas y sus cuerpos, literalmente. Abel, que esconde sus propias miserias, comparte su vida sentimental con Paula (Verónica Sánchez), una profesora de gimnasia en el instituto donde Nuria (Marta Martín) soporta toda clase de abusos y burlas de sus compañeros por ser la "gorda de la clase". A su vez, Nuria tiene un hermano cruel y delgado, algo que desentona en el circulo familiar por varios motivos que no desvelaré aquí, y unos padres que no se preocupan por sus hijos. El padre de Nuria (Andrés, papel encarnado por Fernando Albizu, conocido por series como Dr. Mateo), es policía científico y tiene un serio (muy serio) problema con la comida que interferirá en su trabajo. Por otra parte nos encontramos con Sofía (Leticia Herreo), una puritana treintañera que consuela sus carencias personales con la comida, y que se ha prometido con Álex (Raúl Arévalo) cuyo puritanismo es aun mayor que el de ella, con numerosos prejuicios y la mayor hipocresía "sexual" digna de los más fieles devotos del Señor.
Leonor (María Morales) nos cuenta su fiel historia de amor con su novio, que se ha ido al extranjero a trabajar y que cuando vuelva descubrirá que su novia ahora pesa 20kg más que antes ¿Será un problema para él?.
Por último nos queda el personaje de Antonio de la Torre, Enrique, un actor de anuncios de pastillas para adelgazar que ve como su vida va de mal en peor cuando engorda y le echan del trabajo, deja de tener éxito y por si fuera poco se verá envuelto en una situación violenta y complicada con una antigua amiga de la facultad, que casualmente es la esposa de su ex-socio.

Sánchez Arévalo podría haber caído en muchos tópicos quedándose en la superficie pero nos ofrece una película divertida y sensible, irónica y mordaz, con personajes llenos de matices que se ahogan en sus propias debilidades.

Antonio de la Torre

Todos los actores están espectaculares, especialmente Roberto Enríquez, con su terapeuta que esconde más que muestra, y que enseña lo que finalmente es incapaz de llevar a cabo él mismo. Pero si hay un actor que supere todas las expectativas, que se coma la pantalla y se crezca demostrando que no hay personaje que se le resista es Antonio de la Torre que hace un papelón insuperable. De entre todos los actores actuales creo sinceramente que es uno de los grandes, camaleonico y brutal. Chapó por este papel. Y ya que estamos, enhorabuena por las recientes y merecidas nominaciones a los Goya.

Os recomiendo encarecidamente que si todavía no la habéis visto os animéis a hacerlo, no os defraudará.





viernes, 28 de septiembre de 2012

El Cine Español


Es curioso que muchas personas antes de ver una película española ya saben que no les va a gustar, y no solo eso, sino que saben que es mala.
Hace tiempo, cuando era más joven (bueno, tampoco es que ahora sea muy mayor) pensaba igual. Veía un trailer de una película española y solo por ser de aquí ya me negaba a verla. Entonces recuerdo que estrenaron La caja 507, fui a verla casi por obligación, y me quedé tan atrapada por su argumento y sus actorazos que ahí cambié mi forma de ver el cine, no solo el español sino el cine en general.
Por eso puedo entender las reticencias de algunas personas a ver cine español, yo era así antes, pero no comprendo que ni siquiera hagan un esfuerzo. Además, yo era así con...14 años?? quiero decir que la juventud, en ese momento, sí era una excusa para mi ignorancia. Pero son personas adultas, maduras e incluso inteligentes, que me dicen que no ven cine español porque es muy malo sin haber llegado a verlas con frecuencia, con paciencia, con amor. Sí, con amor al cine, a las historias, sea cual sea su temática.
Estas personas también suelen decir, que el cine español siempre cuenta historias de la Guerra Civil y la posguerra, y claro...eso es aburrido. Bien, desde aquí digo que no todas las películas tratan de la guerra, pero hay que entender que es un tema que a muchos nos interesa y nos importa, es parte de nuestra historia y ¿por qué no iba a ser un argumento más? ¿acaso no vemos películas de la Guerra de Vietnam?, ¿de la segunda guerra mundial?. Esas siempre son bienvenidas, pero ¡ojo! si es de nuestra propia historia, eso ya no lo queremos, que nos aburre. ¡Cuánta ignorancia!
Cuando les comentas estos pequeños detalles, entonces en su empeño de hacerte ver cuán equivocada estás, te dan una retahíla de películas cómicas que son un bodrio, y te las comparan con esas deliciosas películas estadounidenses (porque los que reniegan del cine español, no es que vean cine francés o alemán, no. Es que solo ven el estadounidense). Pero una, que no es tonta, les dice a estas personas que aquí ocurre una cosa muy simple, vemos todo lo que producimos y somos conscientes de ello. Pero de fuera solo nos llega lo mejor o lo que mejor se vende, que no necesariamente son lo mismo.
¿Acaso la calidad de una película viene determinada por su nacionalidad? En mi opinión, no. Rotundamente no.

lunes, 27 de agosto de 2012

El Ecce Homo de la discordia.

El antes y el después del Ecce Homo.

Hace pocos días, una mujer del pueblo Borja (Zaragoza), quiso restaurar la pintura que habitaba en el Santuario de Misericordia de dicho pueblo. Por lo visto, según comenta ella, tiene encomendada la misión de restaurar las obras del Santuario, y viene haciéndolo desde hace años. Pero no se sabe qué le ocurrió a esta buena mujer para que hiciese este estropicio con el Ecce Homo de la imagen.
Cualquiera que viese esto se espantaría ante tal destrozo, como le ha ocurrido a la familia del artista, que ha denunciado la situación y pide una actitud firme por parte de las autoridades.
El Ayuntamiento del pueblo se ha puesto en contacto con especialistas en restauración, los cuales parecen optimistas en cuanto a su posible arreglo, a falta de análisis químicos más exhaustivos.
Hasta aquí todo medio normal.

Pero ahora viene la parte anormal del asunto: los habitantes del pueblo han rogado que, por favor, no se realice ningún arreglo en la pintura o que, al menos, dejen a la buena mujer artífice del estropicio, que lo termine. La segunda solicitud se podría entender, por aquello de romper una lanza a favor de la "señora pintora". Ahora bien, lo de pedir al Ayuntamiento que la obra se deje tal y como está me parece vergonzoso, y todo ello porque argumentan que ahora la gente va a visitar la obra y le hacen más caso que a la obra original.
Una no sabe qué pensar ante esto, desde luego es lamentable que se llegase a dar prioridad al turismo analfabeto y morboso antes que a restaurar una obra con un valor artístico y cultural mayor.
¿Qué podemos esperar de este tipo de personas? Comprendo que si eres de Borja o del pueblo de al lado te acerques a verlo, pero de ahí a pretender convertirlo en el centro de una "artística" peregrinación me resulta horrible.